Otorguen pegatinas por lavar manos, ayudar a servir verduras o preparar agua saborizada, no por terminar el plato. Acumular puntos desbloquea privilegios familiares: elegir música, proponer una excursión, invitar a un amigo. Así se refuerzan procesos saludables y se protege la autorregulación del apetito.
Inventen cuentos donde el brócoli es un árbol valiente que cambia con el vapor, o midan cómo sube un pan de plátano. Observar reacciones, texturas y aromas despierta asombro. La ciencia cotidiana derriba miedos y convierte sabores nuevos en experimentos emocionantes, no obligaciones incómodas.
Propongan un color de la semana y busquen alimentos que lo representen en desayunos, loncheras y cenas. Al final, celebren con una foto del collage comestible y una pequeña ceremonia. Compartir logros en comentarios o mensajes inspira a otras familias y sostiene la motivación.
All Rights Reserved.